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La administración municipal de Río Gallegos y el cuerpo legislativo local, fijaron posiciones esta semana sobre la transparencia financiera y la coyuntura fiscal al inicio del ciclo parlamentario. De este modo, tras la apertura del 78° período de sesiones ordinarias, el escenario político en la capital santacruceña quedó definido por la necesidad de financiamiento y una vigilancia institucional más rigurosa. Según explicaron fuentes municipales, el foco de la gestión está puesto en sostener la operatividad de los servicios esenciales en un marco de incertidumbre por la baja en los ingresos coparticipables.

En este escenario, la presidente del Concejo Deliberante, Daniela D’Amico, descartó un bloqueo sistemático a las iniciativas de toma de crédito, aunque condicionó cualquier aprobación al acceso detallado de la información técnica. La funcionaria sostuvo que el cuerpo legislativo no funcionará como una dependencia administrativa del Ejecutivo, sino como un órgano que observa y analiza cada pedido. En relación con la capacidad de financiamiento, D’Amico afirmó que el bloque opositor no tiene inconvenientes en tratar solicitudes en sesiones extraordinarias "mientras podamos ver los términos y utilizar nuestra función que es la de contralor". Esta postura implica que todo proyecto que afecte el patrimonio municipal o la pauta salarial deberá atravesar una revisión previa, marcando una distancia respecto a años anteriores.

Por otro lado, desde el gabinete municipal, Diego Robles trazó un diagnóstico complejo para el ejercicio 2026 vinculado a la macroeconomía. El funcionario señaló que la recaudación nacional no muestra signos de recuperación, lo que impacta directamente en las transferencias hacia la ciudad. De acuerdo con lo que explicaron desde el Palacio Municipal, la gestión se centrará en la optimización de recursos propios ante un modelo económico que, según consideran, afecta la actividad de las pymes y la industria fabril. A pesar de estas restricciones, Robles garantizó que los trabajadores municipales seguirán en el centro de la gestión, confirmando la continuidad de las paritarias para intentar equiparar los salarios a la inflación.

Asimismo, la agenda de infraestructura y servicios se presenta como un punto de fricción política entre la comuna y la administración provincial de Claudio Vidal. El jefe de Gabinete municipal remarcó que, en términos de obras viales, la ciudad gestiona sus proyectos de forma autónoma y confió en que la planta de asfalto estará operativa después del invierno. Por esa razón, el Ejecutivo local mantiene el reclamo por una distribución más equitativa de los recursos y cuestiona la falta de convocatoria amplia por parte del Gobierno provincial para debatir cuestiones estructurales, como la situación de la Caja de Previsión Social, cuya sustentabilidad requiere, según la visión municipal, de un consenso que trascienda las gestiones partidarias.

En definitiva, el éxito de la administración local durante este año dependerá de la evolución de las variables económicas nacionales y de la capacidad de negociación con un Poder Legislativo que exige mayor visibilidad en las cuentas públicas. Para el Poder Ejecutivo, el cumplimiento de las metas fiscales y el mantenimiento de la paz social a través del diálogo salarial son los objetivos inmediatos, aunque admiten que la caída de la recaudación y la tensión política con la Provincia introducen márgenes de incertidumbre en la planificación del segundo semestre.

Autor: admin